Fórmula para crear campeones

Cuando era pequeño, una voz siempre me acompañó, eran los consejos y regaños de mi padre.

      En mi niñez, una voz siempre me acompañó, con consejos, regaños, platicas largas muy buenas, historias de reflexión, ejemplos de hombres de éxito de lo que él aprendía de la lectura de libros que realizaba constantemente, con el objeto de crear en mí visualización de éxito, entre esos libros estaba la obra del rinoceronte él me las relataba aunque era muy pequeño de edad para mí era algo muy aburrido y tedioso pero por el respeto y amor que le tenía lo escuchaba atentamente, era un hombre muy trabajador, exigente y perfeccionista.

         Me enseñó a trabajar desde muy pequeño a los 13 años me envió a su Fábrica de Concentrados como dependiente de mostrador,  el inicio no fue bueno lo veía como algo aburrido pero mientras pasaban los días empecé a disfrutar el trabajo, a mis 15 años inicié mi segundo trabajo fue como ayudante de Albañil en mi casa se estaba construyendo una pared, fue muy agotador a pesar que era muy joven; hoy día admiro aquellos maestros de Obra, que le echan ganas para llevar que comer a su hogar. A los 16 años pase a ser pintor a lijar todas las barandas de la casa y pintar los alrededores, después cuando me envió a trabajar a su taller como ayudante de mecánica jajajaja eso si fue difícil cuando quise quitar una llanta me colgué del tubo y no pude aflojar los chucos y un chofer grande y gordo que le llamaban caballito con una sola mano pudo hacerlo y hasta hizo que tronaran,  unos quince días después tome mucha practica en aflojar chuchos para quitar llantas, el salario que me pagaba mi padre era de cuatro quetzales diarios lo cual me servían para el pasaje, un día me dijo que debía ahorrar ese dinero pero no sabía como porque lo utilizaba todo en el pago del servicio publico, y era  que me fuera en bicicleta al lugar del trabajo desde zona 16 hasta la zona 9 por la línea del tren, comencé ahorrar y pase ahorrando como 15 días para comprarle unas rosas a mi novia que se llamaba Marisol Dubón ella era dos años mayor, la pasaba a visitar después del trabajo en mi veloz bici lo más irónico de esta experiencia era que con mi padre salíamos a la misma hora en la mañana al trabajo el en su carro y yo en mi bici (en la bici me atropellaron dos veces, gracias a Dios nada grave) porque él decía que tenía que ser responsable jajajja mi padre fue lo máximo muchas veces me enojaba porque pensaba que él lo hacía por fastidiarme pero no era así sino que él quería lo mejor para mí.

         Siempre me alentaba y me decía que yo era capaz de lograr todo lo quisiera, que era muy inteligente y soñaba en voz alta lo que esperaba en un futuro de mí.

         Ahora que soy adulto esa voz me sigue acompañando, aunque él ya no está he deseado darle un abrazote y decirle que gracias por todo lo que me enseñó aunque pasé momentos difíciles de tristeza, el dejó algo muy valioso en mí “me hizo un hombre de bien y de trabajo”
Lamento tanto que no valoré en su momento lo suficiente esas palabras aburridas en mi niñez, Hoy día aprecio el tiempo que mi padre pudo emplear en elevar mi autoestima, ya que a mis 28 años me consideró un hombre triunfador y que sabe superar problemas y saltar obstáculos.

         Si eres padre o algún día Dios te da la fortuna de llegar a serlo, no dudes en dedicarles tiempo a tus hijos enséñales a ser responsables desde pequeños con tareas que estén acorde a su edad, nunca les des todo, porque si lo haces no crearas en ellos el pensamiento de innovar de ser alguien exitoso en la vida como pequeño Empresario.


Nota: todos estos empleos fueron en mi tiempo de vacaciones cuando finalizaba el colegio.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

"Conflictos que enseñan: Enfoques para una escuela en paz"