#El_Abuelo
Papashilo.


Aún recuerdo y pareciera que fue ayer, cuando con mi abuelo “Lucilo Herrera” caminábamos en esas calles empolvadas hacia el Platanar, el Nidito, la Pinulac, la Ruidosa, Rosaleda, Chojín y los Llanos de Pineda,  nos internábamos en el bosque en busca de leña, mi abuelo era un campesino y me siento muy orgulloso de lo que fue, por sus grandes conocimientos en la agricultura, tenía una mirada profunda, sus pies descalzos y encallados de tanto caminar ( mi madre y tías le insistían que utilizara zapatos, pero él se negaba rotundamente), su bordón  y sus pantalones arremangados,  el azadón al hombro y su colima en la cintura, ¡ah! y algo que no podía faltar; su tecomate con agua  fría y refrescante que saciaba nuestra  sed, al regresar del bosque con los tercios de leña, él se colocaba su mecapal, aún recuerdo su caminar, sus pasos lentos porque padecía de problemas en la cadera, pero aún con su cansancio, me preparaba mi tercio de leña, yo era muy chico, por lo que durante el camino iba tirando de uno en uno los leños para así aliviar mi cansancio ,  él al observarme, se reía de mí y me decía que debía ser fuerte, al llegar a casa nos sentábamos en la cocina junto al pollo, donde él gustosamente se daba a la tarea de contarme sus historias y vivencias…  lo hacía de tal manera que me transportaba a un mundo de imaginación.  Recuerdo que aserraba madera y lo cautivaban los partidos de futbol (jugaba aún con sus pies descalzos); también le gustaba cazar y lo hacía colocando trampas por el bosque,  en ocasiones cazaba conejos de monte o tacuazines, si lograba cazar le gustaba ponerlo al fuego en el asador (varilla de metal con punta y un colocho de agarrador), pero cuando no teníamos la dicha de tener algo que comer, con una taza de café y tortilla dorada  remojada con café, era la cena perfecta, ese toque exquisito daba el café hervido con su "pusunque". Casi siempre cantaba… no recuerdo la letra de las canciones, pero a perfección recuerdo su rostro, su postura, sus ojos llenos de lágrimas, ya que al cantar recordaba su pasado… su voz era tan aguda que le vibraba la garganta, tanto que me daba gusto escucharlo... ¡Él fue mi abuelo! que en paz descanse… para mí, él fue una figura paterna y nunca lo voy a olvidar, siempre lo recordaré como un hombre de mucha sabiduría y un gran trabajador, por muchos años trabajó con don Esteban Chete, que en paz descanse también. El trabajando en el bordo sus cultivos de aveniente que él le llamaba, en las faldas de la peña.

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